
Personalmente el jueves me parecía el día fuerte del festival y la gran afluencia de gente confirmó que para muchos otros también lo era. No por eso el resto de días dejaban de ser interesantes.
Después del “tute” del día anterior, llegamos al festival justo para ver a James Blake en el escenario Pitchfork. La marabunta de gente es tal, que al poco de haber empezado el concierto no podías casi acceder al escenario. Las cosas que tiene el hype… La crítica lo deja por los aires y ya todo el mundo se vuelve loco (un servidor incluido). De hecho al llegar nos damos cuenta que suena inusualmente flojo de volúmen. Estamos un rato embelesados con la extraña voz de Blake, que parecía no creerse la cantidad de gente que había venido a verle, y nos empezamos a mover para ver a The National. Nota mental: intentar ver a James Blake en una sala pequeña.

Por donde empezar con The National… No es la primera vez que los veo en directo, y debo reconocer que sus discos me vuelven loco, pero en directo creo que no llegan a conectar del todo. No me malinterpretéis, el concierto fue genial, suenan muy bien y las dos apariciones de Sufjan Stevens hicieron ganar puntos al grupo. Pero no sé si es la actitud de artistillas que tienen que hacen que salga del concierto más bien frío. Debo reconocer que de todos los que he visto suyos (incluido el de Glastonbury 2010) este concierto fue el mejor de todos y el final de éste sí que fue vibrante. Aún así, nada que ver con lo que llegaron a transmitir Interpol el día anterior.
Salimos del escenario Llevant corriendo para aprovechar para cenar algo mientras vemos el concierto de Belle and Sebastian. El concierto empieza sonando un pelín flojo pero en seguida lo recupera y arrancan esa ristra de canciones de pop de calidad que tanto nos gustan de este grupo. Sintiéndolo mucho no pude ver el concierto desde muy cerca pues necesitaba recuperar fuerzas para los cabezas de cartel. Mi momento del concierto fue con I want the world to stop, una maravilla en directo…
Termina Belle and Sebastian y salgo corriendo para ver a uno de mis grupos fetiches: Explosions in the Sky. Si hay alguna palabra para definirlos es potencia. Madre mía. El hecho de que no tengan vocalista no se hecha en falta en los conciertos pues la potencia de sus guitarras es tal que sería imposible meterle una voz encima. En varios momentos casi se me caen las lagrimas de la emoción. Son brutales y punto.
Después del subidón de Explosions creía que ya me podía ir feliz para casa, que nada lo superaría. Pero faltaba lo mejor por llegar. Faltaba Pulp. La banda de Jarvis Cocker demostró que han pasado muy bien los años y que en directo siguen siendo geniales. Y eso que empecé un poco escéptico por la intro de cera de 10 minutos que se marcaron sin absolutamente nadie en el escenario mientras el abarrotado escenario San Miguel esperaba ansioso.
Dos grandes momentos del concierto. La petición de matrimonio de un chico a su, ahora ya, prometida. Que romántico. Y cómo Pulp dedicaron el tema Common People a los indignados de Plaça Catalunya. Un 10. A parte de que todos nos bailamos todos los hits de la banda. Empezando por un Disco 2000 que nos metió de lleno en el concierto. Un parentesis: genial la forma de moverse de Jarvis por encima del escenario, pude ver a más de uno imitándole después del concierto.
Después de Pulp salimos un momento del recinto y cuando volvemos para intentar ver a Battles nos encontramos que no nos dejan entrar. Por alguna extraña razón a partir de las 3 (aún quedando 3 horas más de conciertos) ya no dejaban entrar a nadie. Evidentemente no somos los únicos que nos pasa esto. Punto negativo para la organización. Así que recogemos nuestras cosas y nos vamos a dormir.
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Autolux???? Ahhh que no vinieron. Puerca vida.
I might be beating a dead horse, but thank you for psoitng this!