jun-29-2010

He estado pensando como afrontar la crónica del festival de Glastonbury 2010. Por mucho que le doy vueltas y, después de vivir lo vivido, no puedo limitarme a narrar los conciertos únicamente.

Glastonbury no es un festival al uso. Yo lo definiría más bien como un parque temático de la música y de las artes más “hippies” que te puedas imaginar. No en vano el festival ostenta el título de festival más extenso del mundo. Por muy grande que te lo imagines cuando estás ahí es mucho más grande de lo que te habías imaginado.

A sus 40 años, Glastonbury sigue teniendo ese espíritu de festival alternativo antisistema (aunque muchas cosas han cambiado pues, este año pudimos ver al Principe de Gales para inaugurar el festival). Gran parte de su recaudación se destina a fines caritativos y ecológicos. En 40 años el mundo ha cambiado y el festival, o sus ideales, con él, aún así lo que realmente importa es la música. Y ese sigue siendo el motivo principal por el que más de 175.000 personas se reúnen una vez al año en la granja de Michael Eavis.

Sí, habéis leído bien, 175.000 personas en una granja. Y es que cerca del recinto del festival no hay nada, cuatro granjas y dos pueblos. Por esa misma razón más del 90% (seguramente me quede corto) de la gente que va a Glasto duerme en él, incluídos artistas y trabajadores (que no son pocos). Y aquí radica lo mejor y lo peor del festival. Me explico.

El festival de Glastonbury es un gran evento que reúne a todo tipo de gente. Desde familias con niños a fans de la música, pasando por jóvenes de vacaciones que buscan “liarla parda”  o viejas glorias de los 70. El panorama es de lo más variopinto. Esto conlleva una especie de espíritu libre que impregna a todo el mundo. Una especie de comunión entre todos los integrantes, tanto trabajadores como artistas y, sobretodo, entre asistentes. Recién llegado al recinto, yacía en la hierba frente al Other Stage, medio ensimismado asimilando todo lo que veía cuando un chico que pasaba por allí se me acerca y me dice: “Cheer up man, this is Glasto!”. Ahí entendí el espíritu. Seas quien seas, seas como seas, en Glastonbury todo el mundo es igual, no importa. Todos van a lo mismo, a pasárselo bien. Y lo mejor de todo, es que todo el mundo intentará que el resto se lo pase lo mejor posible.

Este aspecto es lo mejor del festival, evidentemente. Pero, por un lado se pierde un poco esa imagen de festival de música. Porque hay tanta gente que, muchos ya no vienen por la música sino por el hecho de estar en Glastonbury. Y claro esa idea de que cuando vas a un festival de música “todos venimos a lo mismo” se pierde un poco. Aún así, ni de lejos esta sensación llega a eclipsar la grandeza del festival. Y por eso si hay que definir Glasto 2010 debo decir que es una aventura. No encuentro otra forma de definirlo. Así que, aquí empieza.

Miércoles 23/06/2010

A Glastonbury se llega 2 días antes de que empiece, de otra forma te puedes encontrar que no tengas donde plantar tu tienda. Así que a las 10:30 am cogemos un autocar que nos lleva de Bristol al Festival. Cada media hora salen 3 autocares y la organización dispone autocares desde muchísimas ciudades inglesas. Algo espectacularmente bien organizado. Como todo el festival en general.

La zona de Somerset está plagada de pueblecitos y campos con vacas pasturando. Así que, la primera vez que avistas el recinto del festival te quedas sin palabras. Los campos de hierba y las vacas son substituidos por hectáreas de tiendas, carpas y escenarios. Te lo imaginas grande, pero te quedas corto. Para cruzar el recinto puedes tardar media hora tranquilamente. Cargados con nuestras mochilas y tienda nos adentramos en el campo de tiendas hasta encontrar un “buen” sitio donde establecer el campamento base. A las 13:00 la mayoría de zonas de camping ya están casi o totalmente completas.

El miércoles no hay conciertos en el festival, así que nos pasamos el día descubriendo el recinto y paseando por calles y calles de tiendecitas de comida, de ropa y de cualquier cosa de segunda mano. Eso sí realmente espectacular ver todo el Pyramid Stage lleno de gente siguiendo el partido de Inglaterra.

Jueves 24/06/2010

El jueves es el día de la previa. Por la tarde empiezan algunos conciertos en escenarios menores. Aunque no hay conciertos en los escenarios propiamente dichos. La gente ya está totalmente inmersa en el espíritu de Glasto. Por la mañana nos acercamos al Cinema Stage para ver Ponyo y así matar algo de tiempo antes de “ver” nuestro primer concierto. Y digo “ver” porque fue literalmente imposible acercarse lo suficiente para conseguir atisbar el escenario de la carpa The Queens Head. El público estaba ansioso de conciertos, así que en el concierto de los Two Door Cinema Club uno no podía ni acercarse al linde de la carpa. Después de sortear varios tipos bebiendo cerveza y una docena de “sorries” conseguimos acercarnos lo suficiente como para oírlos bien y disfrutar del ambiente. En 45 minutos de concierto los TDCC consiguieron hacer saltar a todo el mundo y me reafirmé a la hora de verles dos días más tarde en el Other Stage (un escenario más grande y apropiado para ellos).

Pasado el primer concierto de Glastonbury 2010. Saco la hoja de horarios para ver que hay. – ¿Cómo? ¿Boy George? Me suena. Claro que te suena ¡vaya una vieja gloria! – Vamos corriendo hacia el Dance Village (formado por 4 carpas grandes y 3 escenarios pequeños). Llegamos puntuales pero Boy George va con retraso. La gente se queja y grita. Son ingleses, pienso, no están acostumbrados a que las cosas vayan a destiempo… no como nosotros. Un chico de delante le pide fuego al de al lado y le declara que está ahí de casualidad, que venía a ver a Jamie de los XX pinchar. El que le da fuego le dice que se espere que seguro que se lo pasa bien y que no se pierda a los Pet Shop Boys el sábado. Sus amigos empiezan a corear el Karma Chameleon y, como si les hubieran escuchado, sale Boy George con un sombrero de cowboy fluorescente al escenario. Se disculpa por el retraso y nos suelta una retahila de clásicos (incluído el Knockin’ on Heaven’s Door) que hacen corear a la carpa entera. Para terminar dos hits suyos, Karma Chameleon y Bow Down Mister.

Por ser de los XX nos quedamos a ver a Jamie XX pinchar pero no sé si eran los nervios o que realmente no es lo suyo porque no consiguió que aguantásemos demasiado bailando. Así que recogemos y nos preparamos para el primer día oficial de festival.

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