
El Domingo, en comparación con el sábado, fue un día muy caluroso en Madrid. Así que hasta las 18:30 no nos acercamos al Matadero con intención de ver, aunque sea un poco del concierto de Lykke Li. No puedo explicar el calor que hacía dentro de la nave 16 del Matadero y parecía que a Lykke Li no le afectaba pues vestida de negro danzaba en el escenario cuando llegamos. Aguantamos poco, no por la sueca, que sonaba muy bien, sino por la más que probable posibilidad de muerte por deshidratación.
Mientras ya en el exterior Destroyer animaban a los pocos que se habían aventurado a llegar relativamente temprano al recinto. Nosotros guardamos nuestras fuerzas para más tarde. Y nos pedimos unas cervezas, que era lo único que se podía beber (con alcohol). Muy puntual (como ha sido la dinámica del festival) empieza Janelle Monáe que salevestida de esmoquin y acompañada de 15 músicos, una orquesta en toda regla. El sol aún apretaba pero no por eso la americana dejó de danzar y montar espectáculo. El concierto empezó sonando muy mal y, supongo que el técnico de sonido se dio cuenta, fue mejorando canción tras canción. Menos mal. El momento raro del concierto llegó cuando se puso a pintar en un lienzo un prominente culo con la palabra Love. Muy artístico pero que nos dejó descolocados. Cómo no podía ser de otra forma la recta final del concierto estuvo marcada por Cold War y Tightrope. Temas que fueron coreados y bailados sin parar por un Matadero ya lleno de gente. Janelle y su animado soul se ganó la simpatía de todos.
Por eso mismo, cuando llegó el turno de Russian Red que, curiosamente, empezó antes de que terminara el concierto de la de Kansas, fue un bajón en toda regla. No sabría decir si fue culpa de la organización (ya les vale poner primero a Janelle Monáe y luego a Russian Red) o que Lourdes ya cansa un poco, pero la mayoría de espectadores se tomó ese concierto como un pequeño descanso antes del final. La verdad, que ni sus singles del anterior cd me llegaron a impresionar demasiado. Al principio esa imagen de niña de cristal le funcionaba bien, ahora ya cansa.
Después del bajón de Russian Red pensaba que la madrileña nos había hundido el festival, pero para eso están los grupazos. Para levantar hasta los muertos. Glasvegas sonaron perfectos (que diferencia con Janelle Monáe en cuanto a calidad de sonido). No me imaginaba que el cantante se presentaría como si hubiera acabado de salir del gimnasio. Más que nada porque quien iba a decir que temas tan “románticos” los iba a cantar un tío de esa guisa…
Y ya para cerrar el festival Caribou puso la guinda al día. Para muchos la música de Caribou es una especia de coitos interruptus pero para un servidor ese continuo ascenso sin llegar nunca al punto álgido es simplemente sublime. De hecho cuando cierra el concierto con su grandioso Sun el momento roza el éxtasis. Debo confesarlo, me confieso fan absoluto de Caribou.
Related posts:


