
Mi andada en el Primavera Sound 2011 empezó el jueves. Mi intención era ir a ver a Caribou en el Poble Espanyol. Ya de camino hacia Montjuïc empezamos a recibir twitteos y mensajes de gente que estaba en el recinto y que no les dejaban entrar. Las largas colas para sacar las entradas se unían a las más de 2.000 personas que se quedaron fuera del Poble Espanyol y claro eso provocó que mucha gente se enfadase e inundaran el facebook del festival de críticas. Aquí debo darle la razón a la organización pues, desde el principio ya se sabía que ele aforo era limitado. Eso sí, aunque es muy romántico iniciar en el Poble Espanyol ese recinto ya se queda pequeño incluso para el miércoles.
Cuando llegué al recinto debo decir que no tube ningún problema ni para intercambiar la pulsera ni para entrar a ver a Caribou, que era el último en actuar el miércoles. Y vaya inicio de festival tuvimos… Caribou en directo es un genio. Debo reconocer que sus discos en ocasiones me parecen un poco sosos, pero en directo sus temas ganan una fuerza que no tienen en el disco. Caribou con su hora de concierto sin parar apenas consiguió que todo el público saliera lleno de energía y buen humor. Fue la primera grata sorpresa del Primavera Sound.
Pasado el día cero de festival, el jueves se planteaba como el día fuerte, al menos para un servidor. Sólo llegar agradecimos haber intercambiado la pulsera el día anterior pues la cola era espectacular. Más de media hora de cola había que hacer sólo para cambiar la entrada. Una vez dentro la cosa no mejoraba. El Primavera Sound siempre se ha caracterizado por una organización impoluta. Esta vez no fue así. En un alarde de modernez la organización en vez de usar los clásicos tiquets de papel para comprar bebida decidió usar unas tarjetas con un código qr. Por alguna catastrófica desdicha la cosa no funcionó y, desde el inicio hasta casi las 9 de la noche no funcionaba ninguna de las barras, así que la única forma de poder comprar cerveza (porque era lo único que vendían) era gracias a los mochilaman. Podéis imaginar el caos que se formó. Ya bien entrada la jornada aún seguía sin funcionar el método de la tarjeta pero ya las barras empezaron a coger efectivo.
Ya a nivel músical, el día fue apoteósico. Resumiendo: Cults, Of Montreal, Grinderman, Interpol, Flaming Lips, El Guincho y Girl Talk.
Llegamos a ver un rato a Cults que en directo suenan muy correctos y con grandes temas como Go Outside o Abducted amenizaron un inicio un poco seco de la jornada. Cabe decir que el escenario ATP es un emplazamiento magnífico para escuchar conciertos. Terminan Cults y rápidamente vamos hasta el escenario principal a intentar conseguir algo de beber. En la interminable cola para que un mochilero nos sirviera una cerveza, empezamos a ver a Of Montreal.
Of Montreal llevan muchos años de conciertos a las espaldas y si a su estilo de música desenfadado y festivo le sumas el espectáculo que montan con todo tipo de disfraces encima del escenario resulta que su concierto se convierte en una fiesta de lo más divertida. Su último single Coquette, Coquette fue de los más celebrados por el público.

Después del espectáculo de Of Montreal vamos a ver, para hacer tiempo, a PIL. Personalmente no soy demasiado fan de viejas glorias. Y Johnny Rotten lo es, incluso demasiado. Así que su concierto debo decir que no me entusiasmo demasiado. Sobretodo comparado con el anterior y por lo que estaba por venir.
Hacemos un break para comer mientras vemos a Grinderman desde lejos. Curiosamente las dos veces que he visto a Nick Cave y a los suyos ha sido desde el césped de delante del escenario San Miguel (aunque en la otra ocasión el nombre era distinto). Con tiempo vamos hacia el escenario Llevant (que lejos lo han puesto…) para ver a uno de los cabeza de cartel.
Estoy seguro que la gran afluencia de gente el jueves al festival (mucha más de lo normal) fue en parte gracias a ellos. Y es que Interpol tiene muchos fans. Y no es para menos. Los había visto en invierno en el Palacio de Vista Alegre pero este concierto al lado del mar superó con creces al de Madrid. El setlist escogido fue un tanto extraño concentrando sus grandes singles, como Evil o el mas reciente Lights, en medio del concierto. Y funcionó muy bien la cosa pues el concierto fue vibrante sin momentos “de bajón”. No se como lo hacen pero la contención elegante de los neoyorkeses da mucha más fuerza a sus temas en directo.
Termina Interpol con Obstacle 1 y todo el mundo sale corriendo hacia el escenario San Miguel para ver a los grandes cabezas de cartel. Después un buen rato de seguir a la marea de gente llegamos a la explanada principal para ver como Wayne Coyne está metido dentro de su ya famosa bola de plástico transparente andando por encima del público. Empezando así no podíamos esperar otro concierto, fue una fiesta continua. El cantante sabe como meterse el público en el bolsillo y hacerlo saltar sin parar. Algunos diran que alargaban demasiado las canciones (en media hora creo que tocaron sólo 4 temas XD) pero eso no aburría a nadie, era imposible. Ellos no paraban. The Yeah yeah Yeah Song llegó muy temprano cubriendo al público en un universo de confeti y globos de colores. Y calmaban a todo el mundo con Yoshimi Battles the Pink Robots Pt 1. Un emocionadísimo Wayne Coyne no paró de elogiar al festival y animar al público. En realidad nos estaba preparando para un apoteósico final con dos bises. Cerrando el concierto con su “temazo” Do you realize?
Después del subidón de adrenalina sólo una persona podía recoger el relevo. Ese era Girl Talk. Así que nos volvemos a desplazar al escenario Llevant dónde al llegar vemos cómo El Guincho está cerrando su actuación con un buen puñado de chicas ochenteras danzando encima del escenario. Una pena no haber llegado a tiempo para verlo. Ya voy a decirlo ahora, Girl Talk es uno maestro de los platos. Y se le va la olla. Sólo él puede hacer sonar el Bad Romance con Thriller y mezclar mil temas de rap y hip hop con bases de temas del pop y el rock más conocido. Si me llegan a decir que cerraríamos el jueves viendo como amanece coreando el Imagine de John Lennon no me l creo. Pues sí, fue así. Un gran día festivalero.
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